Consolidación

El Teatro Calderón, la noche del estreno de La parranda, el 26 de abril de 1928

Testimonio gráfico del estreno de La Parranda en el Teatro Romea de Murcia.
En el centro, Marcos Redondo. A su derecha, el maestro Alonso, a su izquierda, el libretista Luis Fernández Ardavín y Trini Avellí. En el extremo izquierdo, don Ricardo de la Cierva.

A partir de 1920 escribe Alonso la mayoría de sus mejores obras líricas.

Alonso proyecta crear un gran mosaico lírico de todas las regiones españolas al que pertenecen La linda tapada (1924), ambientada en la Salamanca del siglo XVII y de la que se hizo popular la ”Canción del gitano”; La bejarana, (1924), también salmantina, cuyo “Pasodoble de los quintos” saltó inmediatamente a los cafés y merenderos; Curro el de Lora (1925), de argumento andaluz, escrita por Luis Fernández Ardavín, y que no tendrá el éxito esperado a pesar de su excelente música. Alonso repetirá una y otra vez que es su mejor obra y su deseo de convertirla en ópera.

El gran cuadro lírico español, se completa con La Calesera (1925), de ambiente madrileño que enardece a los espectadores del Teatro de la Zarzuela, con el “Pasodoble de los chisperos” y el “Himno a la libertad”; de La parranda, (1927) dedicada a Murcia, se aplauden la “Canción del platero” , sobre todo, el “Canto a Murcia”, que se convierte en auténtico himno de la región, y de La picarona (1931), que representa a Segovia, se destaca el vibrante “Canto a Segovia”.

Al tiempo que grandes zarzuelas, Francisco Alonso compone excelentes sainetes y revistas, dando con ello muestra de su versatilidad y capacidad de trabajo. En Las castigadoras (1927), estrenada en el Teatro Eslava, llama la atención el “Chotis de las taquimecas”; en Las cariñosas, (1928), otro chotis, el de “La Lola”, da en la diana del éxito.

Pero es en el Teatro Pavón y en 1931 donde Alonso estrena la más grande revista de todos los tiempos: Las Leandras, que contiene nada menos que el “Pasodoble de los nardos”, y el chotis de “El Pichi”, insuperables creaciones de la gran vedette Celia Gámez, para la que fueron escritos.

Hasta el comienzo de la Guerra Civil Alonso seguirá estrenando obras arrevistadas: Las de Villadiego, Las de los ojos en blanco –que incluye el famoso pasodoble “Horchatera valenciana”–, Mujeres de fuego… y zarzuelas como Me llaman la presumida.